El jugador malagueño se ha convertido en el primer español en 30 años que gana la ITA Super Bowl, que reúne a los mejores tenistas universitarios de Estados Unidos. El título le dio la opción de luchar en un torneo en Nueva York que permite al ganador disputar la previa del US Open.
El 12 de octubre de 2014 fue un día especial para Fernando Bogajo, y no sólo porque celebraba su 22 cumpleaños. El malagueño conquistaba la ITA Super Bowl, el último escalón de un camino que a lo largo de cuatro años han acabado por convencerlo de que debe luchar por abrirse hueco en el tenis profesional. Se fue a Estados Unidos para obtener una carrera en dirección y administración de empresas al tiempo que progresaba empuñando una raqueta, y sus resultados han sido óptimos en uno y otro lado del campo, con una dificultad máxima que han puesto a prueba su empeño, dedicación y sacrificio.
“Nunca me doy descanso”, dice Fernando recién aterrizado en Málaga, donde disfrutará de unos días con su familia en estas Navidades sin dejar de saltar cada día a la pista de tenis para entrenar, y pese a la tendinitis que arrastra en su muñeca izquierda por la carga de partidos de la temporada. En estos cuatro años en USA se ha proclamado campeón regional con dos universidades distintas. A principios de octubre pasado, formando parte del equipo de competición de la Armstrong State University, de Savannah (Estado de Georgia), conquistaba el título de campeón regional del Sudeste tanto en individuales como en dobles en Carolina del Sur, antes de pasar a la final nacional. “No me esperaba ganar, era un cuadro de 128 jugadores y salvo a los de mi equipo de universidad no conocía a ningún jugador”. Luego, a las tres semanas los campeones de los regionales disputan el Nacional, y los cuatro mejores, la Super Bowl. En la final derrotaba al croata Deni Zmac (7-6, 6-4), que defendía el título conquistado el año anterior.
“Quiero jugar como profesional, creo que tengo la posibilidad de hacerlo bien. Quizás en España estaba algo relajado, pero decidí seguir compitiendo en Estados Unidos y ha sido un acierto. Mi nivel ha ido subiendo cada vez más”, asegura Bogajo, que forma parte de un equipo universitario con dos alemanes, un checo, un polaco y un italiano.
“En la competición universitaria jugamos dos eliminatorias por semana. Todo está muy bien planificado. Solemos viajar en un buen autobús, los hoteles están bien, si jugamos en la Costa Oeste vamos en avión, cuando hacemos alguna gira de diez días en San Diego”, relata. ¿Y los estudios? “Es duro, porque tenemos que estudiar en los hoteles, estar en contacto por mail con los compañeros para estar al día de las clases…”
El malagueño tuvo además el trance de tener que cambiar de universidad, porque su primer destino fue en Kentucky. “Georgi Rumenov (campeón de la Orange Bowl, el mundial oficioso Sub 16, o los nacionales infantil y cadete, también el mundial alevín) me habló de mi universidad actual y cambié afortunadamente. En Kentucky hace mucho frío pero sobre todo el nivel del equipo de tenis era más bajo, y era un problema”.
Estos días en Málaga está practicando con Adrián Menéndez, que prepara la previa del Abierto de Australia, en cuyo cuadro principal estará Feliciando López, con el que también ha entrenado, ya que el toledano suele elegir Puente Romano, en Marbella, para su stage invernal. “La preparación física en Estados Unidos es muy dura, también a nivel psicológico, porque te ponen mucha presión. Todo depende de los resultados, y hay que ser fuerte de cabeza”, relata, Fernando, que empieza a entrenar en periodos de carga física a las 6 de la mañana.
Volverá a Estados Unidos a mediados de enero, para afrontar su último semestre de competición universitaria, y empezar a planificar una temporada algo diferente, que incluirá competir en torneos Futures para ir sumando puntos para el ranking ATP. “Con Rumenov viajaré para hacer una gira de cinco torneos en Turquía en verano”, esboza sobre un 2015 donde tiene depositadas muchas esperanzas en la siempre complicada aventura del tenis profesional.


